Aceptemos el reto
Aceptar el reto es avanzar con fe, aun con miedo, confiando en que no vas solo.
Rodrigo Mata
9/8/20252 min read


La vida tiene formas inesperadas de ponernos a prueba. Hay momentos que llegan sin aviso, que no estaban en el plan y que no preguntan si estás listo. Simplemente aparecen, y de golpe te colocan frente a una decisión: ¿vas a retroceder… o vas a aceptar el reto?
Uno de esos momentos lo vivió Josué. Moisés, había muerto, y ahora él debía guiar a todo un pueblo hacia lo desconocido. Imaginá la presión: miles de personas, una tierra prometida por conquistar, miedo, incertidumbre. En ese instante crítico, escuchó una promesa: “Sé fuerte y valiente… así como estuve con Moisés, estaré contigo. No te dejaré ni te abandonaré.”
Esa frase no quedó en la historia. Sigue siendo real para nosotros hoy. Porque todos, tarde o temprano, enfrentamos nuestro propio Jordán: ese desafío que nos intimida, esa pérdida que nos sacude, esa oportunidad que exige más de lo que creemos tener.
Aceptar el reto no significa tener todo claro. Es levantarte aun cuando no ves el final. Es decir: “Sí, tengo miedo, pero igual doy el paso.” Es creer que tu propósito es más grande que tus dudas, y confiar en que Dios transforma lo ordinario que hacés en algo extraordinario que vos solo nunca podrías lograr.
Para hacerlo, hay tres decisiones que cambiarán nuestra historia:
Creé que tu vida tiene propósito. Lo que hoy vivís no es el final, es parte del proceso.
Confiá, incluso cuando no entendés. La fe no elimina el miedo, lo redirige.
Actuá. Porque la valentía no es palabra, es acción.
La verdadera valentía no es ausencia de miedo, sino avanzar con miedo y todo. Es reconocer tus vacíos, pero no dejar que te definan. Es caminar con la certeza de que no vas solo. La esperanza abre caminos que la lógica nunca podría trazar.
Y cuando todo se oscurezca, volvé a la Palabra. Ahí encontrás dirección, paz y recordás quién sos y de quién sos.
Hoy no se trata de tener todas las respuestas, sino de dar el paso. Porque lo mejor de tu historia todavía no ha sucedido. Cuando caminás en fe, el cielo se mueve a tu favor.
Así que te lo dejo claro: aceptá el reto. Porque dentro de vos hay mucho más de lo que imaginás.
